Seguros agropecuarios: Desafíos, barreras y el camino hacia una mayor adopción

Feb 11, 2025

Es común que en diferentes espacios se discuta sobre la baja adopción de herramientas de gestión de riesgo, como el seguro agropecuario, por parte de las empresas y los productores agropecuarios. La baja penetración del sector asegurador en Latinoamérica es un reflejo de una tendencia generalizada, y no de una situación exclusiva de los seguros agropecuarios. De acuerdo con el informe del mercado asegurador latinoamericano en 2023 de la Fundación Mapfre, la penetración de seguros en la región, medida como primas/PIB, es del 3.1%, considerablemente inferior al 9.3% de los países de la OCDE. En este contexto, la industria agropecuaria destaca como una de las más vulnerables a fenómenos meteorológicos extremos, identificados como el principal riesgo por el Foro Económico Mundial en su Reporte de Riesgos Globales 2024.

A pesar de que este panorama es ampliamente reconocido por gobiernos y tomadores de decisiones, la adopción de seguros agropecuarios en los países de la región sigue siendo significativamente baja. Con excepciones como Uruguay, Argentina y Brasil, en la mayoría de los países la adopción no supera el 10% del área agrícola. Los subsidios estatales juegan un papel fundamental en el desarrollo de los programas de seguro agropecuario, ya que facilitan el acceso a la protección financiera y promueven su adopción entre los productores. Sin embargo, en algunos de estos países no se cuenta con subsidios gubernamentales a las primas de seguro, lo que evidencia que, aunque el apoyo estatal es un factor clave, otros elementos también influyen en la viabilidad y expansión de estos programas.

Si bien la baja adopción es resultado de factores múltiples y varía según el contexto de cada país, hay tres aspectos clave que influyen en esta situación:

Percepción de costos elevados

Es habitual que los productores agropecuarios perciban los seguros como un servicio costoso, especialmente los pequeños productores con bajos márgenes de utilidad y escasa formalización empresarial. Además, la compra de bienes y servicios por parte de los agricultores tiende a priorizar aquellos que ofrecen un beneficio tangible en el ciclo productivo, como el aumento de la productividad o la reducción de costos. En este contexto, los seguros, que son servicios intangibles, suelen ser percibidos como un gasto adicional, a pesar de sus beneficios en la gestión de riesgos. Esta percepción está influenciada por un sesgo de aversión a la pérdida, donde el agricultor percibe que pagar por el seguro y no recibir una compensación es una pérdida, incluso si el verdadero valor del seguro radica en la protección contra eventos catastróficos.

Falta de conocimiento sobre estas herramientas

Son pocos los productores que conocen en detalle las características, el alcance y las restricciones de los seguros agropecuarios y otras herramientas de gestión del riesgo. Esta falta de información limita significativamente la posibilidad de que, al diseñar una estrategia de administración del riesgo, ya sea de forma estructurada dentro de un plan empresarial o de manera espontánea a través de enfoques menos formalizados, los seguros sean considerados como una solución adecuada.

Desconfianza en las instituciones que ofrecen los seguros

Existe escepticismo y desconfianza por parte de muchos productores hacia las empresas del sector financiero. Perciben que estas instituciones tienen procesos burocráticos y que priorizan su beneficio propio por encima del bienestar de los agricultores. Además, consideran que los contratos de seguro son documentos complejos, poco comprensibles y con cláusulas abusivas que limitan el pago de indemnizaciones. A pesar de los esfuerzos de las aseguradoras por mejorar la claridad y transparencia de sus contratos, la percepción de burocracia y falta de accesibilidad sigue siendo un obstáculo para muchos productores.

Superando las barreras para la adopción del seguro agropecuario

Ante este panorama, donde los desafíos en la adopción de seguros agropecuarios están relacionados con costos percibidos, desconocimiento y desconfianza en las instituciones, es fundamental generar estrategias que atiendan estas barreras. Impulsar programas efectivos de educación financiera y acompañamiento para los productores es clave para fortalecer sus capacidades empresariales y eliminar los obstáculos cognitivos que dificultan el acceso a servicios financieros. Estas iniciativas deben enfocarse en brindar información clara, práctica y adaptada a la realidad del sector agropecuario, facilitando así una mejor comprensión y valoración de los seguros como herramienta de protección. Esto exige información clara y herramientas prácticas que permitan a los productores visualizar el valor real de la protección financiera. Además, es esencial desarrollar procesos de comunicación accesibles y transparentes, junto con modelos de servicio adaptados a las necesidades y dinámicas del sector agropecuario, garantizando que los seguros sean vistos como aliados estratégicos en la gestión del riesgo.