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Certificación de seguros paramétricos: Un estándar de calidad que puede transformar el agro en Latinoamérica

Feb 11, 2025

Los seguros paramétricos han surgido como una solución innovadora para mitigar los riesgos climáticos en la agricultura, ofrecen mayor facilidad operativa con respecto a los seguros tradicionales, dado que no requieren verificar daños en cada predio asegurado, sino que realizan pagos automáticos de acuerdo con índices predefinidos cuando alcanzan un umbral crítico.

Esta metodología ofrece rapidez en los pagos y costos operativos más bajos, permitiendo que más agricultores accedan a seguros para protegerse de eventos extremos como sequías o inundaciones. Sin embargo, si el índice seleccionado no refleja con precisión las pérdidas reales, los productores pueden quedar desprotegidos en momentos críticos, generando desconfianza en el seguro.

El reto de los seguros paramétricos: Precisión y confiabilidad

El gran desafío de los seguros paramétricos es su adecuado diseño. Un seguro de baja calidad puede convertirse en una especie de lotería, en la que los agricultores pagan primas sin garantías reales de cobertura efectiva. Si el índice no captura correctamente las pérdidas en el campo, los asegurados pueden no recibir pagos cuando realmente lo necesitan, o recibir compensaciones sin haber sufrido daños (comúnmente llamado riesgo base), lo que afecta la sostenibilidad del esquema.

Para enfrentar este desafío, se han desarrollado estándares de calidad como el Quality Index Insurance Certification (QUIIC), una iniciativa de la Universidad de California-Davis en colaboración con el Centro Regional de Mapeo de Recursos para el Desarrollo (RCMRD). Este marco metodológico busca evaluar los seguros paramétricos y garantizar que aporten valor real a los agricultores.

Como funciona la certificación

El proceso de certificación se basa en un análisis estructurado que examina tres dimensiones clave del producto:

Diseño del seguro

El primer aspecto evaluado es si el índice utilizado realmente refleja las pérdidas de los agricultores. Para ello, se analizan factores como:

  • Precisión del índice: Se mide qué tan bien el índice predice las pérdidas históricas. Para esto, se utilizan modelos de datos históricos de producción, eventos climáticos pasados y sus efectos en el rendimiento agrícola.
  • Relevancia de la cobertura: No basta con que el índice tenga buena precisión, también debe estar alineado con los riesgos que realmente afectan a los agricultores.
  • Ciclo de cobertura adecuado: El seguro debe coincidir con las fases críticas del cultivo.
  • Minimización de riesgo de base: Cuanto menor sea el riesgo de base, más confiable será el seguro.

Distribución y Acceso

El siguiente punto en la certificación es analizar cómo llega el seguro a los agricultores y si tienen la información suficiente para entenderlo.

  • Canales de distribución: Se analiza si el seguro se vende a través de canales confiables y accesibles.
  • Capacitación de vendedores y agentes: Se evalúa si los agentes tienen el conocimiento adecuado para explicar el seguro de manera clara y precisa.
  • Información al cliente: Se revisa si los contratos, folletos y materiales explican correctamente qué cubre el seguro y en qué condiciones se activan los pagos.
  • Accesibilidad financiera: Se verifica si el costo del seguro es razonable.

Entrega y Experiencia del Usuario

  • Un seguro de calidad debe garantizar que los pagos se realicen de manera rápida y sin trabas burocráticas.
  • Rapidez en los pagos: Se revisa si el seguro cumple con los plazos de pago establecidos.
  • Procedimientos de reclamación transparentes: Se analiza si existen mecanismos claros para resolver reclamos.
  • Satisfacción del usuario: Se incluyen encuestas y entrevistas con los asegurados para medir su percepción.

El Método 3-D: Evaluación integral del valor para el cliente

Para certificar un seguro, se utilizan metodologías como la Evaluación 3-D del valor para el cliente, desarrollada por el ILO Impact Insurance Facility y el Feed the Future Innovation Lab.

  • La evaluación combina diferentes fuentes de datos, incluyendo:
  • Información administrativa de aseguradoras y reaseguradoras.
  • Análisis de datos climáticos y de rendimiento agrícola.
  • Entrevistas con agricultores y agentes de venta.
  • Evaluación del proceso de pagos y reclamaciones.

Uno de los componentes clave de la metodología es la aplicación del Test de Estándar Mínimo de Calidad (MQS, por sus siglas en inglés), que determina si el seguro realmente beneficia a los clientes. Consiste en una metodología utilizada para evaluar si un seguro paramétrico realmente proporciona valor a los asegurados o, por el contrario, los deja en una situación financiera más riesgosa.

Este test mide si el seguro mejora la utilidad esperada del productor, es decir, si su bienestar con el seguro es mayor que sin él. Para ello, compara los pagos de indemnización frente a las pérdidas reales y analiza si la estructura del contrato minimiza el riesgo de base (cuando el índice no refleja correctamente las pérdidas en el campo).

Si el test muestra que el seguro tiene un impacto negativo en el bienestar de los asegurados, se considera que no cumple con los estándares mínimos de calidad y podría necesitar ajustes en su diseño, cobertura o mecanismo de pago.

Aspectos claves de la certificación

La existencia de estándares de certificación para seguros paramétricos es fundamental por varias razones:

  • Protección del agricultor: Un seguro de baja calidad puede generar pérdidas para el asegurado en lugar de mitigar el riesgo.
  • Mayor confianza en el sector: Se evitan productos deficientes que dañan la reputación del seguro paramétrico.
  • Mejor acceso a financiamiento y subsidios: Gobiernos y organismos internacionales están más dispuestos a financiar seguros que cumplen con estándares de calidad.
  • Desarrollo de un mercado sostenible: Permite que el seguro paramétrico crezca de manera saludable y escalable.

Si bien el modelo de certificación QUIIC fue desarrollado específicamente para establecer estándares de calidad en África Oriental, su metodología ofrece un marco sólido y replicable en otros contextos. Los principios de evaluación de diseño, distribución y entrega de seguros paramétricos pueden extrapolarse a mercados como el Latinoamericano, donde la necesidad de seguros agrícolas confiables es igualmente necesaria. Adoptar estas mejores prácticas permitirá fortalecer la resiliencia del sector agropecuario, mejorar la confianza en los productos aseguradores y contribuir al desarrollo de soluciones más efectivas para la gestión de riesgos climáticos en la región.